Las recientes lluvias registradas en los municipios de Cotuí y Bonao provocaron un importante aumento en el caudal de entrada hacia la Presa de Hatillo, generando el desagüe automático y un proceso natural de limpieza y renovación de las aguas del embalse.
Como consecuencia de las fuertes escorrentías provenientes de las zonas montañosas y afluentes cercanos, el lago comenzó a recuperar su coloración natural y mejores condiciones visuales, luego de varias semanas en las que la proliferación de algas verdes había alterado considerablemente el aspecto del embalse.
Las corrientes de agua contribuyeron a despejar gran parte de las algas acumuladas sobre la superficie, favoreciendo una mayor circulación y oxigenación del agua, así como la recuperación progresiva del hábitat físico natural del lago.
Comunitarios y visitantes de la zona han valorado de manera positiva el cambio experimentado por la Presa de Hatillo, destacando que el entorno luce nuevamente más limpio y cercano a sus condiciones habituales.
Especialistas señalan que este tipo de recuperación suele producirse tras períodos de lluvias intensas, debido a la renovación hídrica y al incremento del flujo natural dentro del embalse, factores que ayudan a restablecer el equilibrio del ecosistema acuático.
