
República Dominicana se convertiría en apenas la tercera selección del planeta en poner en cancha, de manera simultánea, a un campeón de la Euroliga y a uno de la NBA
Por: Yunior Fernández Marcano
El baloncesto de la República Dominicana se encuentra a las puertas de un hito sin precedentes en la historia del deporte global. En los próximos meses, el país podría unirse a un selecto y exclusivo club orbital si se alinean los astros para sus dos principales referentes en el baloncesto internacional: Andrés Feliz y Karl-Anthony Towns Cruz.
La gesta continental comenzará a definirse mañana mismo. Andrés Feliz buscará convertirse en el primer dominicano en coronarse campeón de la Euroliga cuando su equipo, el Real Madrid, se enfrente al Olympiacos Basketball Club en el emblemático Telekom Center de Atenas, Grecia.
Una victoria no solo elevaría el estatus individual de Feliz, sino que colocaría la bandera tricolor en la cima del baloncesto del Viejo Continente.
De manera simultánea, en el escenario más exigente del planeta, Karl-Anthony Towns Cruz se ha erigido como la pieza fundamental en las aspiraciones de los New York Knicks en la postemporada de la NBA.
El conjunto neoyorquino marcha con paso firme y domina la serie dos por cero sobre los Cleveland Cavaliers, alimentando el sueño de un campeonato en la exigente liga norteamericana.
Un hito histórico reservado para colosos
Para dimensionar la magnitud de lo que esto significa, es necesario profundizar en los anales del baloncesto internacional de los últimos 50 años. Un hecho verdaderamente extraordinario y que obliga a evocar a las mejores selecciones del planeta en sus épocas de gloria, es la coincidencia de tener en una misma plantilla nacional, y de forma simultánea, a un vigente campeón de la NBA y a un monarca de la Euroliga.
Debido a que las normativas de clubes impiden que un jugador dispute ambos torneos a la vez, este fenómeno solo es posible en el ecosistema de las selecciones nacionales durante los compromisos del verano. En toda la historia, la exclusividad de este logro es asombrosa: solo dos naciones han podido presumir este lujo en sus planteles.
Yugoslavia (1998): En el Campeonato Mundial de Grecia, los balcánicos contaron en sus filas con Toni Kukoč (campeón de la NBA con los Chicago Bulls) y con Željko Rebrača (campeón de la Euroliga con el Kinder Bolonia), logrando finalmente la medalla de oro.
Francia (2014): Durante la Copa del Mundo en España, el combinado galo reunió a Boris Diaw (monarca de la NBA con los San Antonio Spurs) y a Nando de Colo (campeón continental con el Maccabi Tel Aviv), alcanzando el metal de bronce.
Ni siquiera potencias históricas de la era moderna como España o la mítica Argentina de la "Generación Dorada" lograron combinar de manera exacta a ambos monarcas reinantes en una misma convocatoria de verano.
Cita con el destino en la Media Naranja
Este fascinante cruce de caminos históricos proyecta su mirada hacia el próximo mes de julio. La Selección Dominicana de Mayores saltará al tabloncillo de la emblemática Arena Banreservas-Virgilio Travieso Soto para afrontar sus compromisos internacionales ante las escuadras de Estados Unidos y Nicaragua.
Si el Real Madrid de Feliz se impone en Atenas y los Knicks de Towns culminan su extraordinaria travesía alzando el trofeo Larry O’Brien, la escuadra quisqueyana saltará a la duela convertida apenas en la tercera selección en toda la historia universal del baloncesto en lucir en su plantilla, al mismo tiempo, a los vigentes monarcas de la NBA y de la Euroliga.
Lo que se vivirá en el Palacio de los Deportes no será solo un torneo de baloncesto; será la consagración de una época dorada y un acontecimiento de resonancia global que colocará de forma definitiva a la República Dominicana en el mapa de la élite del baloncesto mundial.